Dinero Fácil

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    El dinero es más dulce que la miel –lo dice la Escritura SrimadBhagavatam–, y por ello 85_dinero_facilmuchos sólo están interesados en obtenerlo. Vemos que las personas hasta arriesgan sus vidas por él, mientras se divorcian y rompen todo compromiso con tal de cuidarse de la gente que es como ellas.

    La ansiedad por el dinero hace que los individuos sean hechizados por un sinnúmero de trabajos u oficios que son considerados ilegales. Existen variadas formas de conseguir dinero. Las más contundentes por lo general tienen que ver con negocios sucios. Actividades como la corrupción de los gobiernos e instituciones, la venta de armas, de drogas, de alcohol, así como el comercio con el sexo; además, los negocios que contaminan el medio ambiente y llenan los mercados de productos malsanos, y que incentivan la violencia, la lujuria, la codicia y la envidia, lucran a muchos pero ocasionan perjuicios a los demás.

    Ahora bien, cuando el dinero –que es necesario y sagrado– se adquiere y emplea teniendo presente a Dios y con miras a servirlo, se llama Laksmi. Laksmi es el nombre de la diosa de la fortuna, quien a su vez sirve amorosamente a Dios, Narayan, el bienqueriente incondicional de toda entidad viviente. Pero se explica en las Escrituras que cuando el dinero es mal habido e invertido, Laksmi es separada de su Señor. Ante tal secuestro, la diosa de la fortuna se molesta y abandona a sus raptores, dejándolos en la miseria.

    Hablemos del dinero fácil. A partir de dos casos concretos, veremos lo difícil que es de retener y digerir. Primero, la venta de estupefacientes y, segundo, la matanza de los animales.

    Tenemos noticia de los altísimos precios que en el mercado tienen drogas como la cocaína o la heroína. Asimismo, sabemos que producir estas temibles sustancias no requiere mayor inversión, pues los químicos empleados en su elaboración se consiguen por ahí, y la mano de obra que raspa la hoja de coca y extrae el sumo de la amapola, es barata. Pero cuantos tormentos e intranquilidad tienen que padecer los dueños y operadores de este negocio. El mundo de las drogas es peligroso y sangriento. Y como si esto fuera poco, el dinero está impregnado de todo el sufrimiento experimentado por las familias de los consumidores de drogas. Estas circunstancias y pormenores hacen que Laksmi no quiera estar en las manos de personas así, quienes cada vez se verán en mayores aprietos para retenerla.

    Asimismo, lucrarse con la matanza y la explotación de los animales es uno de los negocios que acarrea las más terribles y duras reacciones. Aquí el dinero llega también fácilmente, sin mucha inversión. Sólo hay que disponer de un extenso terreno de pastos para el ganado, y esperar a que éste crezca. Luego se lo manda al matadero y se recibe una cuantiosa paga. Erróneamente se cree que los animales no son importantes sino como cosas que se canjean por millones. La compasión aquí no existe, pues tristemente este negocio representa miles y miles de millones de dólares. Lo que la gente no sabe, es que el proverbio ojo por ojo, diente por diente, se cumple en forma milimétrica: por haber tenido que ver con la exterminación de la vida, las reacciones que les esperan a las personas son desastrosas. Todo en este mundo tiene una reacción; nadie se escapa ni siquiera de la palabra más pequeña proferida como agravio. En cuanto al dinero, Laksmi se convierte en un problema mortificante para quienes la retienen, en vista de que se han transgredido dos cosas que le son insoportables: la aterradora procedencia del dinero y su pervertida inversión.

    La Sabiduría Védica nos permite entender que es un deber mostrarle a la gente una manera honesta de vivir, obviamente más simple, en donde en vez de preocuparse por quién tiene la mansión más grande, se piense en hacer las cosas para el beneficio de todos. Los sabios de la antigua India han aconsejado tener un ámbito privado de vida que brinde lo necesario para mantener el cuerpo y el alma juntos. Nada de excesos. Cuando está de por medio una causa común impregnada por el amor (es decir: la atención, la preocupación, el servicio y el sacrificio por los demás), las distintas actividades a realizar serán auspiciosas y Laksmi no se querrá ir nunca del lado de los seres humanos con estos ideales. Todo crecimiento de la economía es una muestra de las bendiciones de Laksmi, y ella espera que se ofrezca a Dios dicha opulencia, y que se destine en el bien de todos.

    Para afianzar lo anterior, se tiene que abrazar con todo fervor el concepto de amor universal, pues así nos daremos cuenta de que el dolor que se causa a cualquier ser, es lo peor que hay para uno mismo y para quienes nos rodean. Quien siembra amor, cosecha amor, y quien siembra dolor, solo dolor obtiene. Queda claro que esta forma de proceder también implica nuestra relación con el dinero, Laksmi.

    Por último, las personas que no tienen dinero, o tienen muy poco, deben entender que el tiempo también es oro, luego pueden utilizarlo en trabajar honestamente y aprovechar su vida sencilla para dedicarse a la vida espiritual y el desarrollo de la conciencia de Dios, el Señor de la diosa de la fortuna. Muchas actividades –como editar libros trascendentales, cocinar para Dios, ofrecerle los alimentos, adorarlo en el altar, etcétera– han sido prescritas para el servicio del Creador, y no están motivadas por el dinero. Y a la vez estas actividades son tan importantes, que sin ellas el mundo no tendría la oportunidad de conocer el mensaje de los santos, de los sabios y de Dios mismo. Es una fortuna que exista el servicio con devoción a Dios, una labor que nos puede salvar de la existencia mundana y de sus complicaciones.

    * El tiempo es oro, y utilizarlo honestamente y aprovecharlo hacia una dedicación en la vida espiritual y desarrollo en conciencia de Dios es muy importante. Sin ellas el mundo no tendría la oportunidad de conocer el mensaje de los santos, sabios y de Dios mismo. Es una fortuna que exista el servicio con devoción a Dios que nos salva de la existencia mundana y sus complicaciones.

    Fuente: Colección Sabiduría Védica
    Autor: Swami B.A. Paramadvaiti

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