La Envidia

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    Hoy en día la envidia es uno de los temas principales de nuestra existencia en este mundo. La envidia, es lo que causa temor de que alguien sea mejor que “yo” o que alguien sea igual 149_la envidiaque “yo”, porque “yo” quiero ser único y quiero sobresalir. Esta posición de envidia, enferma hasta tal grado a la persona que puede ser capaz de sentir envidia hacia Dios. Mucha gente se atreve hoy en día a decir: “Yo soy Dios”, “todos somos Dios”, “uno se vuelve Dios meditando” y una cantidad de otras declaraciones que prácticamente disminuyen a Dios a la nada. Porque Dios es Creador y Mantenedor de todo lo que existe, Dios es el más inteligente creador y Mantenedor de todo lo que percibimos e incluso también de lo que no podemos percibir.

    La posición de la envidia nos quita la visión de la trascendencia por completo y nos mantiene con el espíritu competitivo de creer que somos mejores, queremos mirar hacia abajo a todos los demás. Este tipo de mentalidad produce que la persona se enferme, y que viva angustiada, siempre sufriendo. Por eso mismo, es muy importante que uno entienda que realmente nosotros no podemos mantenernos ni a nosotros mismos, pensar que somos seres independientes al 100% no es muy real, tenemos libre albedrío, pero siempre necesitamos de otros. Tenemos que agradecer por lo menos a la Madre Naturaleza por mantenernos.

    Muchas veces nos cuesta aceptar la superioridad de otros, y mantenernos en posición de humildad. Sin embargo, no debemos olvidar que siempre hay alguien por encima de nosotros. La envidia nos enceguece sobre este hecho y nos quita la compasión por los demás, siendo ésta la verdadera causa de la existencia material. Mientras la persona sea envidiosa va a tener que nacer continuamente en este mundo material, porque justamente por crear y desear circunstancias materiales de disfrute, uno tiene que volver a nacer en estas circunstancias, y también para pagar todas las cuentas que uno todavía ni siquiera ha saldado. Así la envidia es lo más peligroso, pues contamina la esencia pura del alma, que es entregar y servir. La envidia, es como una enfermedad que se puede curar, y la principal manera es con amor a Dios y a Su creación, y desarrollar agradecimiento con Él.

    Debemos tratar una y otra vez de cualificarnos más. El hecho de desanimarnos en la vida espiritual es una deficiencia, una falta de fe en aquellos que se esfuerzan por llevarnos de regreso a Dios. La fe es imprescindible para entender la sustancia, la esencia. No es la meta de la Conciencia de Krishna (Dios) ganar reconocimiento, obtener una posición, tener algún privilegio o facilidades materiales. Tampoco es la meta máxima obtener un título a fin de que nuestro ego pueda acrecentarse, y creer que uno así puede tratar mal a otros. Si tienes un título, si eres profesional aprovecha ésta oportunidad y ayuda a los demás, mientras que si no tienes un título profesional, de igual modo ayuda a los demás. Debemos tener empatía, ser solidarios, y este tipo de mentalidad, limpiará el corazón y se podrán comprender revelaciones místicas.

    Dios tiene voluntad y anuncia Sus leyes, mientras que las personas que tienen sentimientos negativos hacia los demás, ignoran éstas leyes o las desafían diciendo que no debemos restringirnos bajo ningún tipo de moralidad o intuición mística. En esta forma, ellos expresan su situación hacia Dios. Todo lo que nosotros pensamos o hacemos que ignora la contribución de Dios o la desafía, no tiene sentido, porque ninguno de nosotros puede sustituir a Dios. Nosotros sin Dios somos incompletos. Nadie puede sustituirlo en la vida de otro porque uno es demasiado imperfecto y uno no tiene comprensión de las necesidades ajenas. Nosotros necesitamos poner a Dios en el centro de todas nuestras actividades y esfuerzos, y así podremos vivir felices. Dios es aquel que nos protege y aquel a quien nosotros debemos agradecer, en consecuencia en caso de conflicto Su voluntad debe ser decisiva para solucionar malos entendidos.

    Las personas que practican una vida espiritual, reconocen el significado de las Sagradas Escrituras, y sienten: “Yo soy el menos capacitado, Dios está por encima mío, y Él puede ayudarme para salir adelante y llevar a otros hacia un mejor camino”, ésta actitud de humildad es positiva para el progreso espiritual, pues nos permite valorar la posición real de Dios. Debemos orar: “Oh mi Señor déjame ser un instrumento de Tu amor” y abrir nuestro corazón para entregarlo a los demás, en un servicio ecuánime y amoroso.

    Fuente: Colección Sabiduría Védica
    Autor: Swami B.A. Paramadvaiti

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