Orientación para Padres

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    La gestión más importante de la vida es ser un buen servidor y un buen servidor es también 114_orientacion para padresser un buen padre, un buen orientador. Ser padre es una responsabilidad de suma importancia, así como nuestra vida misma, nuestra oportunidad de haber nacido en un cuerpo humano, el recibir correctas instrucciones e inspirarnos en quienes han sabido dar un buen ejemplo en esta área.

    Padres, profesores, guías espirituales, todos deben actuar de tal manera que produzcan dentro de sus pupilos el efecto maravilloso de sentirse protegidos, bien guiados y comprendidos. Que cada ser se sienta orgulloso de sus protectores, que se sienta animado a volverse igualmente responsable en el futuro con sus hijos y con sus dependientes.

    En las Escrituras Védicas se dice claramente que el padre y la madre son como un maestro, ellos tienen el deber de entregar un buen ejemplo a sus hijos, en temas de tolerancia, respeto, solidaridad, humildad, entregar protección a las entidades vivientes y a la Madre Tierra, y sobretodo dar ejemplo de servidores de Dios, de la Verdad.

    Aquellos que tienen dependientes, deben recordar que la autoridad Suprema es el Señor. Las leyes del universo, las leyes de la moral, las leyes de las Sagradas Escrituras, todas coinciden en que tenemos que educarnos y educar a otros en los principios positivos para la evolución del espíritu. ¿Y cuál es esta evolución?

    El nivel de la sumisión, el grado de la preocupación o las ansias de la persona en cumplir con la Verdad Suprema, eso es evolución. Cuanto más apego tenga por la Verdad, cuanto más interés tenga una persona en ser un servidor de los demás, eso determina el grado de su conciencia.

    Quienes no sienten perturbación al hacer sufrir a otro y que viven completamente cautivados por el placer sensual para lograr conseguir satisfacer sus placeres de la lengua, de los genitales, de su posición material, están en una conciencia muy lejana a la que se debería tener con un cuerpo humano. Por ello, padres, abuelos, tíos, profesores, quienes sean responsables de la educación de otros, tienen que focalizar las prioridades en este proceso de enseñanza-aprendizaje para formar a seres humanos correctos, leales.

    Para que una persona pueda obtener la bendición máxima de haber nacido en este mundo material, necesita ser informado sobre Dios, sobre el amor por Dios, las leyes divinas y sentirse así muy animado de seguir y cumplir estos ideales, y aún más, cada día debemos inspirarnos para ser instrumentos del amor, que proviene de Dios hacia todos nosotros. Podemos ser instrumento del amor y también podemos ser instrumento de nuestro ego, furia, envidia, lujuria, de codicia, eso es opcional, y quien tiene la decisión final es cada uno de nosotros.

    Recibir un deber o una gran responsabilidad, es garantía de que en un futuro uno obtendrá el fruto de esa gran responsabilidad, y es importante que uno vea esto como una gran bendición, pues si la vida no te envía nada de que responsabilizarte, significa que estás haciendo muy poco, y que nada especial va a llegarte. Por ello, tenemos que volvernos conscientes de los derechos de los niños, y los deberes y responsabilidades que tenemos como padres para velar por el bien de ellos. Profundicemos más en este tema, para no olvidarnos que cada niño es para nosotros una exigencia de dar amor. La sociedad se rige por los puntos citados en este trabajo, que están en armonía con la religión superior.

    En conclusión, Dios a cada uno de nosotros nos dice: “Pongo esta alma bajo tu cuidado. Al igual que contigo, te di este maravilloso regalo del cuerpo humano, enséñale a sacarle el mejor provecho, enséñale a utilizarlo en el máximo bien, que es el de dedicar su vida por entero a venir a Mí”.

    Fuente: Colección Sabiduría Védica
    Autor: Swami B.A. Paramadvaiti

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