Siksastaka

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    Siksastaka

    Los Preceptos del Amor Divino
    Por Sri Cheitanya Mahaprabhu

    Introducción

    Siksastaka significa ocho instrucciones a través de las cuales uno puede comprender la mística de nuestra existencia. En estos ocho versos aprendemos sobre nuestra relación con Dios, cómo llevar a cabo esta relación desde nuestra posición inmediata y cuál es la perfección que podemos lograr.

    Estas instrucciones fueron impartidas hace más de 500 años por el Yuga Avatar Sri Cheitanya Mahaprabhu. Él descendió del Plano Espiritual (avatar) para enseñar el proceso de la Autorrealización prescrito para esta era (yuga).

    Yo le ruego a usted, querido lector, que medite profunda y repetidamente en el significado de estas instrucciones; le prometo que una Luz de Paz y Amor se le revelará en su corazón.

    Estas instrucciones vienen del Señor que todos nosotros llevamos dentro de nuestro corazón. El Ser Supremo del universo nos invita a una fiesta de Amor Trascendental, Él es omnipotente y omnipresente, pero nos quiere tanto a cada uno de nosotros que nos invita a unir nuestro corazón con Su Plan Amoroso.

    Si realmente deseamos entrar en la mística del Amor Espiritual debemos hacer el máximo esfuerzo dentro de nuestras posibilidades; y luego descubriremos que éste es el camino de la máxima alegría, una alegría que no tiene nada que ver con los momentos en apariencia agradables que añora nuestro egoísmo.

    Primer verso: El Santo Nombre de Krishna

    cheto-darpana-marjanam bhava-mahâ-dâvâgni-nirvâpanam
    sreyah-kairava-chandrikâ-vitaranam vidyâ-vadhû-jîvanam
    ânandâmbudhi-vardhanam prati-padam purnâmrtâsvâdanam
    sarvâtma-snapanam param vijayate srî-krsna-sankîrtanam

    Traducción:

    “El Santo Nombre de Krishna limpia el espejo del corazón y extingue el fuego de la existencia material donde se experimenta continuamente el nacimiento y la muerte.

    Así como la flor de loto nocturna que florece con los refrescantes rayos de la luna, así también el corazón empieza a florecer con el néctar que se experimenta al cantar el Santo Nombre; y el alma por fin despierta a su verdadero tesoro interno: Una vida llena de Amor Eterno con Krishna.

    Al saborear este maravilloso néctar, el alma se zambulle y emerge una y otra vez en el océano siempre creciente del júbilo extático. Todas las fases del ser que podamos concebir se satisfacen y purifican plenamente y al fin son conquistadas por la siempre auspiciosa influencia del Santo Nombre deKrishna”.

    Meditación:

    Existen muchos Nombres de Dios. Ellos pueden ser cantados en congregación, rezados individualmente o también se puede meditar en Ellos. Esto abre la puerta hacia otra dimensión que desciende hasta nosotros por la dulce y misericordiosa voluntad de Dios. El mantra (oración) más conocido para este proceso se llama maha mantra, y es: hare krishna hare krishna krishna krishna hare hare, hare rama hare rama rama rama hare hare. Y una de las traducciones más sencillas de este maha mantra es:

    “Oh, mi Señor, déjame ser un instrumento de Tu amor”.

    Mientras más lo cantemos, será mejor; la meta de la meditación es volverse un servidor de Dios, de la Verdad Suprema y de la humanidad.

    Segundo Verso: Los Ilimitados Nombres de Dios

    nâmnâm akâri bahudhâ nija-sarva-saktis
    tatrârpita niyamitah smarane na kâlah
    etâdrîsi tava krpâ bhagavan mamâpi
    durdaivam îdrisam ihâjani nânurâgah

    Traducción:

    “¡Oh, Mi Señor! Tus Santos Nombres nos otorgan bendiciones a todos. Y por eso Tú tienes cientos y millones de Nombres tales como KrishnaGovinda, a través de los cuales Te nos revelas.

    En Tus incontables Santos Nombres bondadosamente has investido toda Tu potencia trascendental, y para cantarlos no existen reglas estrictas de lugar o tiempo.

    Por Tu misericordia sin causa has descendido en la forma de Sonido Divino; pero es tan grande mi desdicha que no siento Amor por Tu Santo Nombre”.

    Meditación:

    Debemos superar la ilusión de este mundo haciendo un esfuerzo sincero practicando algo de vida espiritual, cuyo resultado es eterno; pues nos empeñamos con gran sacrificio por nuestros deseos materiales temporales, que hasta para divertirnos somos capaces de gastar toda nuestra fortuna arriesgando inclusive nuestras propias vidas; en lugar de buscar soluciones para expiar nuestros pecados, purificarnos y obtener bendiciones. En este verso el Señor nos explica el método más eficaz para lograr un cambio en nuestra conciencia.

    Tercer Verso: Más humilde que una brizna de hierba

    trinad api sunîchena, taror api sahisnunâ
    amâninâ mânadena, kîrtanîyah sadâ harih

    Traducción:

    “Aquel que es más humilde que una brizna de hierba, más tolerante que un árbol, quien ofrece el debido honor a los demás sin desearlo para sí mismo; está capacitado para cantar siempre el Santo Nombre de Krishna.”

    Meditación:

    La humildad se pone a prueba en nuestra relación diaria con quienes nos rodean. Humildad significa no titubear en la decisión incondicional de ser un servidor responsable y entusiasta con sus deberes; y de hacerse querer en su obediencia a la Verdad, tal como lo revelan las Sagradas Escrituras y los grandes Maestros.

    La vida espiritual sin humildad real se vuelve un teatro. Aquellos que son servidores no pueden ser peleadores. Humildad significa aceptar las cosas que ocurren y simultáneamente tratar de mejorar siempre su propio servicio.

    Por falta de humildad y constancia en la obediencia a la conducta correcta se rompen las relaciones familiares y en cualquier congregación. Todo vestigio de explotación e indiferencia con los demás no encajan en el corazón de una persona humilde.

    Cuarto Verso: Devoción Inmaculada

    na dhanam na janam na sundarîm
    kavitâm vâ jagad-îsa kâmaye
    mama janmani janmanîsvare
    bhavatâd bhaktir ahaitukî tvayi

    Traducción:

    “¡Oh, mi Señor! No tengo deseo alguno de acumular riquezas, tener seguidores, bellas muje­res o lograr la salvación. Lo único que imploro es ocuparme, con devoción y de manera inmotivada, en Tu servicio nacimiento tras nacimiento.”

    Meditación:

    Entregarse completamente a la voluntad del Señor Supremo es nuestra mejor recomendación ya que no podemos lograr nada sin Su bendición. El problema para muchos es que no pueden aceptar la superioridad de un Controlador que realmente existe y que está pendiente de todos nosotros. Por sus teorías egoístas ellos han concluido que “ellos” son lo máximo que existe, y que evolucionaron de una secuela de casualidades. Esa es la total ausencia de humildad y por ello lo único que tienen son deseos mundanos que solo atormentan. La mística, que el Señor Cheitanya nos recomienda, es que obedezcamos a la maravillosa Madre Naturaleza quien únicamente nos revela un fragmento de la ternura del Señor del Corazón.

    Quinto Verso: El Rey de la Tierra del Amor

    ayi nanda-tanuja kinkaram
    patitam mâm visame bhavâmbudhau
    kripayâ tava pâda-pankaja-
    sthita-dhûli-sadrisam vichintaya

    Traducción:

    “¡Oh, Hijo de Nanda Mahârâja! Yo soy Tu siervo eterno. Pero de una manera u otra, debido a mi propio karma (destino), he caído en este terrible océano de nacimientos y muertes. Por favor, acepta a esta alma caída y considérame como una partícula de polvo a Tus sagrados pies de loto”.

    Meditación:

    Un Amor Eterno es el sueño de cada alma, pero este Príncipe Azul no se encuentra aquí en la Tierra. Él, como la Superalma presente en nuestro corazón, nunca nos abandona, y nos ama tanto que nos satisface todos nuestros deseos materiales. Pero, a su debido tiempo, hasta cuando nos cansemos de este mundo y queramos estar con Él de verdad, allí recién comienza la mística genuina de cada ser.

    Sexto Verso: Anhelando la Perfección

    nayanam galad-asru-dhârayâ
    vadanam gadgada-ruddhayâ girâ
    pulakair nichitam vapuh kadâ
    tava nâma-grahane bhavisyati

    Traducción:

    “¡Oh, mi Señor! ¿Cuándo se adornaran mis ojos con lágrimas de amor fluyendo constantemente? ¿Cuándo se ahogará mi voz del éxtasis? ¿Cuándo se erizarán los vellos de mi cuerpo al cantar Tu Santo Nombre?”

    Meditación:

    El origen de todas las emociones es la naturaleza amorosa de Dios. Y todos tenemos esa tendencia amorosa en cierta proporción dentro de nosotros. El descubrimiento de una emoción amorosa hacia el Señor Supremo llena el ser con una alegría incontenible. Todos los llantos del pasado por las cosas efímeras pierden importancia y su corazón entra en una nueva esperanza al presentir lo Infinito de la dimensión del Amor Espiritual. ¿Hasta que punto nos puede llevar todo esto? Este es el nuevo mundo de nuestro descubrimiento. Las Escrituras del Bhakti Yoga, de la Unión con Dios en Amor, nos llevan cada vez a profundidades más inesperadas. La lectura de El Bhagavad Gita y de El Srimad Bhagavatam se vuelve nuestra alimentación diaria. En este camino es necesaria la guía de un Maestro Espiritual, y el mismo Señor Supremo provee tal Maestro si estamos ansiosos por encontrarlo.

    Séptimo Verso: Dolorosa Separación

    yugâyitam nimesena
    chaksusâ prâvrisayitam
    sûnyâyitam jagat sarvam
    govinda-virahena me

    Traducción:

    “¡Oh Govinda! Sintiendo tu separación un instante parece toda una eternidad. Las lágrimas inundan mis ojos cual torrentes de lluvia, y en tu ausencia me siento completamente solo en este mundo.”

    Meditación:

    Al percibir lo hermoso que es el Amor Trascendental crece dentro de nosotros una emoción de gran añoranza por encontrarnos con el Señor, que al no poder hacerlo, inmediatamente sentimos un profundo dolor.

    De allí que nuestro cantar de los Santos Nombres del Señor se vuelve nuestro máximo alivio, las dudas por los deseos materiales pierden todo poder, el encanto por el maravilloso Señor de las Maravillas cautiva nuestro corazón, nuestra alma se siente feliz al saber que las profundas añoranzas no eran simples ilusiones como temía a causa de las experiencias amargas del mundo material. Hay que aprovechar el poco tiempo que nos queda en esta vida para intensificar al máximo posible nuestro compromiso con el Señor del corazón.

    Octavo Verso: Unión en Separación

    aslisya vâ pâda-ratâm pinastu mâm
    adarsanân marma-hatâm karotu vâ
    yathâ tathâ vâ vidadhâtu lampato
    mat-prâna-nâthas tu sa eva nâparah

    Traducción:

    “No tengo a nadie más que a Krishna como mi señor y Él lo seguirá siendo aun abrazándome fuertemente o pisoteándome con Sus pies, o puede romper mí corazón al esconderse de mí. Él puede hacer conmigo lo que quiera, y aún así, siempre será el único Señor de mi vida.”

    Meditación:

    Dios es el amante de cada alma, no debemos reclamarlo sólo para nosotros, Él se expande para acompañar a cada uno de los seres vivientes como el Señor del corazón, Paramatma; sin embargo Él es el Supremo Disfrutador y se manifiesta en la forma de la hermosa pareja Sri Sri Radha Govinda. El aspecto divino femenino de Dios es llamado Radha y el aspecto masculino de Dios es llamado Govinda. Ella es el refugio de todos y la Maestra del Amor Divino. Todas las almas pueden aspirar servir bajo Su protección. Mi Maestro Espiritual me dijo que todos los derechos están reservados por el Señor Supremo; así es que sólo podemos añorar comprender el significado de la rendición incondicional.

    El gran Maestro Srila Rupa Goswami, discípulo de Sri Cheitanya Mahaprabhu mostró su realización sobre su Maestro con el siguiente verso:

    namo maha-vadanyaya
    krishna-prema-pradaya te
    krishnaya krshna caitanya-

    namne gaura-tvishe namah

    Traducción:

    Ofrezco mis respetos a Sri Cheitanya Mahaprabhu, quien es maha-vadanya, la más generosa de las personas caritativas, pues Él pone a Krishna a nuestra disposición, y lo hace de una forma tan sencilla que lo único que se necesita para tenerlo es cantar el maha-mantra hare krishna.

    Si siente que estas ocho instrucciones responden a su propio corazón, cante los Nombres del Señor. Puede buscar mucha más información sobre el Señor Cheitanya, Sus devotos y la bella misión que Él trajo al mundo entero. Nos encantaría encontrarlo en el camino.

    Fuente: Colección Sabiduría Védica
    Autor: Swami B.A. Paramadvaiti

     

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