El veneno del azúcar y cómo sustituirlo

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    A todos nos gustan las cosas de la vida cuando son dulces: el hogar, las palabras, la música, 76_veneno_azucarlos sabores. Somos adictos a todo esto. La dulzura es un regalo de Dios, pues como la belleza y el carácter divino es un rasgo del Señor Supremo, quien apareció en el mundo como un dulce niño que conquistó el corazón de sus devotos.

    En ese entonces, 5000 años atrás, muchos platos dulces eran preparados para ofrendarlos a Él, pero no estaban hechos a base de químicos como el azúcar blanca refinada (procesada con huesos y blanqueada artificialmente), sino con los sumos de la naturaleza.

    La naturaleza siempre nos ha proveído dulces extraordinarios, como el de las frutas, la miel, la caña de azúcar o la estevia rebaudina, la cual es una maravillosa planta nativa del Paraguay, donde los Incas guaraníes la consumieron desde tiempo inmemorial.

    Pero aunque los endulzantes naturales deberían ser más económicos en los mercados que los procesados, no es así. Por ejemplo la caña de azúcar, que produce molazis y luego deriva en panela, es un alimento listo para consumir; y así mismo la estevia, cuyo extracto puede ser 300 veces más dulce que la caña, sin producir diabetes ni caries. Pero la industria azucarera aplica procesos de refinación que alteran los alimentos naturales, imponiendo hábitos que son perjudiciales.

    Se debe tener presente que los productos químicos en la alimentación son nocivos para la salud, provocan cáncer y otras enfermedades. Por lo tanto, es necesario que el ser humano analice el proceso de producción de todo lo que vaya a consumir. Desafortunadamente, la vida agitada lleva a comprar todo empacado, enlatado, precocido, y peor aun a calentar los “alimentos” en los hornos microondas, haciendo aún más desastrosos los efectos en el organismo.

    A la falta de dedicación y tiempo para seleccionar y preparar los alimentos, se suma el efecto negativo de la publicidad, a través de la cual se anuncian venenos como el azúcar, sin advertir al público de sus componentes. Todo lo contrario. Pero en cambio se señaló, persiguió y prohibió plantas como la estevia, bajo el pretexto de que no se había determinado si este dulce podría causarle daños a la salud. Esto resulta paradógico, cuando el azúcar se vende en todo los mercados aun sabiendo lo dañino que es.

    Si bien cambiar los hábitos alimenticios no es fácil, en el caso del azúcar vale la pena hacerlo cuanto antes. Sí, hay que endulzar la vida, pero con frutas secas, por ejemplo, que no hayan sido procesadas con azúcares, sino deshidratadas por el mismo sol. Lo que pasa es que el azúcar refinada carece de todos los minerales y nutrientes que aporta la caña en estado natural, generando adicción debido a la combinación de varios químicos. Ni siquiera en la miel de comercio se puede confiar, pues muchos apicultores están alimentando las abejas con azúcar refinada para que rápidamente produzcan un dulce que se ve como la miel, pero que dista mucho de serlo. Detrás de todo esto se encuentran los intereses de empresas poderosas.

    Es importante no dejarse manipular más por los intereses economicos de algunos, y esforzarse para alcanzar una vida sencilla con pensamientos elevados, para lo cual es indispensable una alimentacion consciente (saludable) que incluye el vegetarianismo, y tomar distancia de todo lo procesado químicamente.

    La sabiduría védica enseña que a Krishna (Dios) se deben ofrecer todos los alimentos que se preparen, cuyo estado debe ser de lo más puro y natural. Dios ha provisto todo lo necesario para tener una vida y una alimentación saludables.

    La dulzura y la pureza nos llevarán al plano de la espiritualidad, dos rasgos de la vida que están expresados de la manera más perfecta en los santos nombres de Dios. Cantar o pronunciar estos nombres sagrados, por cierto, es muy especial, porque la dulzura espiritual es una hermosa experiencia que hace a los seres humanos más felices y pacíficos, curando a muchos de la aspereza, y corrigiendo la conciencia despiadada e insensible, sobre todo hacia el dolor de los demás.

    La sabiduría védica nos permite descubrir el camino para conservar la salud, la paz y la veracidad. Por ello los líderes deben aprender de este conocimiento, para que trabajen en la protección del planeta, de los cultivos orgánicos y no permitan que las grandes Corporaciones envenen el mundo con la alteración química de los alimentos.

    Existen opciones para sustituir los productos químicos y vivir sanos, felices. Ahora, si se deja además de matar a los animales para el consumo humano, y se acepta una alimentación vegetariana estricta, sin ningún tipo de carne, huevos ni pescado, con toda seguridad la situacion del planeta mejorará, pues todo lo que pasa por la industria lo contamina, y más la carne, cuya producción demanda cantidades de agua inimaginables.

    Los sabores de la cocina vegetariana ayurvédica, en cambio, son ilimitados, y los centros de Yoga Inbound ofrecen cursos y recetarios de cocina vegetariana. Siempre debemos apuntar hacia lo natural. Dios nos ha dado un mundo supremamente opulento y hermoso.

    www.recetasvegetarianas.com

    Fuente: Colección Sabiduría Védica
    Autor: Swami B.A. Paramadvaiti

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