Muchos individuos son fácilmente moldeables, ingenuos, si bien el ser humano está potencialmente capacitado para indagar, discriminar y cuestionar las cosas negativas o perjudiciales para sí mismo y para los demás seres. De aquella debilidad se aprovecha la publicidad, utilizada con una mala conciencia para crear tendencias, mentalidades, gustos, necesidades, dejándose a un lado otros alcances suyos como la crítica. Lo que le interesa a las grandes compañías publicitarias es convencer con sus mensajes, aunque se tenga que recurrir a la mentira, y vender cualquier cosa, sin medir las consecuencias de su uso.
Trabajar en publicidad es una gran responsabilidad. Por ello es indispensable que este oficio se desempeñe con conciencia e involucre la verdad. Pero de pronto podría surgir la preocupación entre los publicistas de que la honestidad y la rectitud no aplican en este medio, y sí los excluiría o relegaría del él. La verdad es que los principios de la publicidad, como la sugestión y la creatividad, se pueden poner al servicio de la ecología, la salud, la educación, la cultura. Estas materias son tan importantes para la humanidad que nunca se prescindiría del trabajo de los publicistas.
Tenemos el caso de
La publicidad debiera mostrar estos hechos a la gente, y liberarla del condicionamiento mental y la contaminación a los que la ha sometido la publicidad realizada con una mala conciencia.
La publicidad y el comercio conscientes no son un problema. El publicista por su parte tiene una función social importante, por ello se le pide adelantar campañas para el bien común. Él debe conocer las prioridades reales de la humanidad, las cuales desde luego no son el sexo, ni las apuestas, ni la embriaguez. Es un hecho que todos necesitamos concentrarnos en los asuntos apremiantes, y la publicidad no puede ser ajena a este anhelo.
En vista de que se espera de la publicidad su contribución en la formación de la conciencia del hombre, aquélla debe liberar a los recursos de los que se vale, pues desde hace mucho fueron secuestrados por mentes explotadoras. Uno de esos recursos es la capacidad de encantar.
Dios es la persona más encantadora que existe, por ello su nombre principal es Krishna, que significa el supremo atractivo. A su vez, el Señor es el más importante publicista consciente, pues ha dado a conocer su bello mundo de una manera tan sugestiva, que nos cautiva. Él nos deja ver lo bella y vital que es la vida espiritual, la cual hemos cambiado por muchas actividades materiales. Esto lo hace el Señor con el fin de que podamos llegar a su maravilloso mundo, donde cada palabra es una canción y cada paso una danza.
Los mensajes de Krishna asimismo satisfacen el corazón por su profundidad y afecto, y permiten que nos conozcamos, por ejemplo, haciéndonos ver la tristeza y el dolor que acarrea el descontrol de nuestros sentidos. Este descontrol es precisamente de lo que sirve la negativa publicidad, la cual aliena y más en tiempos dominados por lo visual y la sensualidad.
El Señor Krishna fue el fundador de la publicidad consciente, un trabajo a través del cual dio a conocer que el desarrollo de la conciencia es la esencia de la vida, y que la verdadera alegría solamente se logra cuando nos volvemos servidores de la verdad. Será un gran servicio si la publicidad atiende las recomendaciones de Krishna y se dedica a despertar la conciencia de la gente. A quien quiera ser un publicista consciente se le recomienda estudiar
