LOS PRINCIPIOS REGULATIVOS
La cultura védica nos enseña que una sociedad verdaderamente civilizada tiene como base principios regulativos que toda persona debe seguir para armonizar su vida durante su permanencia aquí en
1.
La misericordia es uno de los principales síntomas de un verdadero ser humano. Sólo un autentico humano al ser misericordioso puede ser el bienhechor no únicamente de la sociedad humana, sino, también de los animales y los vegetales. Él tratará con compasión e igualdad a todas las entidades vivientes de tal forma que todas puedan lograr finalmente la salvación de este cautiverio material. Por lo tanto, no debemos ni matar a ningún ser viviente ni fomentar esta actividad consumiendo los resultados de esta violencia. De ninguna manera tenemos el derecho de impedir su vida progresiva que lo lleva como a todas las entidades vivientes a avanzar en su existencia evolutiva, transmigrando de un cuerpo a otro. Si nosotros matamos a cualquier ser estamos deteniendo su progreso; pues él, para poder ser promovido a otra especie de vida superior, tendrá que regresar nuevamente a esa forma de vida, cuyo ciclo le faltó terminar porque se vio abruptamente forzado a abandonarlo. Por tanto, el progreso de ellos no debe detenerse por ningún motivo; y mucho menos por el capricho egoísta de satisfacer la lengua. Y no solamente que el hombre no debería comer alimentos de origen vegetal, sino que también, antes de consumirlos debería ofrecerlos a
En consecuencia, cualquier persona que esté implicada en la matanza de animales anulará innecesariamente en sí misma la capacidad espiritual más elevada que caracteriza a un verdadero ser humano que es su AMOR Y COMPASIÓN hacia todas las criaturas vivientes como él; porque al violar sus propios sentimientos se volverá insensible, cruel y violento, degradando de esta forma sus mejores sentimientos, sus mejores cualidades y sus mejores capacidades. Sin embargo;
2.
La limpieza es otra más de las características constitutivas de un verdadero ser humano. Lo cual significa SER LIMPIO POR DENTRO Y POR FUERA; así pues debe haber una verdadera limpieza del corazón, de la mente, de la inteligencia, del lugar donde habitamos, donde trabajamos, de nuestros tratos personales, ya sean familiares, amistosos o de negocios, etc. ¡Todo debe ser LIMPIO!, de hecho, la limpieza del corazón y de la mente es incluso aún más importante e imprescindible. Es aquí donde entra con vigor la glorificación al Señor Supremo; pues nadie puede limpiar el polvo acumulado, debido a actividades equivocadas, en su corazón y en su mente sin glorificar a Dios. Una civilización atea, así esté muy bien equipada materialmente, no puede limpiar la mente ni el corazón ya que no comprende de Dios; y, por esta simple razón, la gente de tal civilización no puede tener buenas calificaciones ni buenos sentimientos; ni mucho menos tener respeto por una de las funciones más delicadas y sagradas de un verdadero ser humano, tal como son las relaciones sexuales.
A tal situación ha llegado que en los últimos años una gran ola de promiscuidad sexual ha ocultado el gran sentido de agravio que significan los tratos mundanos, desaseados, egoístas e indeseables que afectan la vida íntegra de todo ser verdaderamente humano. De acuerdo con los principios regulativos de una sociedad verdaderamente civilizada, tal como lo es
Si el sexo se practica en forma liberal trae como consecuencia la enfermedad física, moral y espiritual. La capacidad mental disminuye y se sufre de una obsesión constante por obtener un placer que nunca se concreta, debido a que el ser humano no se satisface con el disfrute del cuerpo, puesto que es mucho más que eso. Su conciencia y la necesidad de su corazón no se satisfacen sólo con ese acto.
Se debe luchar entonces, contra los males de la relación liberal e ilícita que trae como consecuencias el horrible aborto, tantas enfermedades como el fatal SIDA, la legalización del divorcio, escenas de suicidio y violencia, alcoholismo y drogadicción, la prematura disolución de las familias (por los hijos jóvenes que practican sexo ilícito), la pornografía, etc.
La limpieza de la conciencia o del espíritu nos ayuda a comprender que en realidad no somos estos cuerpos y que podemos encontrar satisfacciones mucho mayores en el desarrollo de la conciencia espiritual.
Por consiguiente, impuro significa: actuar en contra de la voluntad de Dios. Cualquier tipo de suciedad en nuestro corazón, mente o cuerpo nos impedirá acercarnos a Dios.
3.
Un verdadero ser humano NO actúa bajo las exigencias de sus propios sentidos, forzándose a sí mismo en forma innecesaria a la intoxicación. Cualquier persona que se intoxique con alcohol, droga o cualquier otro estupefaciente perderá inevitablemente el control y el equilibrio mental, y ridículamente se volverá un incoherente, un sentimental o una persona violenta. No obstante, la sensatez de un verdadero ser humano va mucho más allá del sereno equilibrio; él entiende perfectamente que su verdadera posición trascendental es la de ser una pequeña parte o porción del Divino Señor; a quien debe servir eternamente con amor y devoción; y por lo tanto, no tiene la visión demente de que él es el centro del universo o que la vida le ha sido destinada para su propio disfrute sensual.
Tampoco se debe estar demasiado apegado a los miembros de la familia sin antes inquirir acerca de
De esta manera, un verdadero ser humano NO SE INTOXICA. Él no es desproporcionado ni tampoco está anhelante por el placer material, pues lo único que hace es reducir sus necesidades materiales al mínimo; y su vida, por lo tanto, es un verdadero ejemplo de moderación, equilibrio y cordura. Una persona que está esforzándose por liberarse de la embriagante ilusión de este mundo material, que está luchando por descubrir su verdadero Yo y que se dedica seriamente a su búsqueda interna, no puede tener verdadera realización espiritual si se permite el menor descuido en la satisfacción de sus apetitos más bajos e inferiores con la intoxicación. Pues, por intoxicarse, el hombre pierde su capacidad de hacer austeridad y su fuerza de voluntad.
Entonces, gracias a su austeridad un verdadero ser humano, mantendrá su cuerpo y su mente equilibrados, lúcidos y sanos. De lo contrario le será imposible tener acceso a verdades superiores.
4.
Para ser veraz uno tiene primero que conocer
Las personas que buscan
Únicamente si una humanidad inteligente y civilizada reconociera esta gran Verdad podría lograr la tan añorada paz y prosperidad en este mundo. Pues debido a la falta de este conocimiento básico, de que Dios es el Supremo dueño de todo cuanto existe, es que el hombre viola las leyes universales de Dios y de la naturaleza cayendo luego en grandes sufrimientos.
El conocimiento de
Srila Prabhupada decía que si nosotros somos eternos, ¿por qué tendríamos entonces que interesarnos por cosas temporales? Debemos entender el significado de Verdadera Realidad. Realidad significa existencia que no puede desaparecer. Realidad significa Eternidad. Esa es
Srila Atulananda Acharya dice: “Hemos olvidado que la meta de la vida humana es despertar amor por Dios, purificar el corazón y crear un ambiente de paz, sabiduría y hermandad”. Es doloroso ver cómo incluso los niños y jóvenes pierden su valioso tiempo en los video juegos, echando una moneda tras otra, fumando, etc., en un ambiente estridente saturado de pasión y tendencias violentas. Desde pequeños ya son educados para buscar satisfacción en una máquina y en los objetos que complacen los sentidos; pero muy rara vez se les incentiva a conocer algo acerca de la naturaleza espiritual que los constituye. De esta manera olvidan por completo su fortuna y riqueza por el sólo hecho de tener un cuerpo humano y por tener la posibilidad de desarrollar su conciencia espiritual, que culmina en una vida de éxtasis, de paz y felicidad. Olvidan por completo que Dios está en sus corazones, como un amigo bienqueriente dispuesto a dar todo tipo de bendiciones, de alivio y perfección.
Y por supuesto que ser veraz también significa “decir la verdad” siendo honesto.
CONCLUSIÓN
De los cuatro principios regulativos de una sociedad verdaderamente civilizada, tales como: La misericordia, la limpieza, la austeridad y la veracidad; sólo la veracidad permanece en esta era. Esto significa que aunque las personas estén viviendo en la actualidad de una forma hedonista y pecaminosa, aún queda en nuestra época un deseo de escuchar acerca de la verdad, acerca de Dios.
Así, de cualquiera de estas cualidades que un hombre desarrolle el milagro será que todas ellas aparecerán muy pronto en todas sus actividades y gradualmente aumentarán más y más como la luna creciente. Y el hombre, por fin será verdaderamente misericordioso, limpio, austero y veraz y se elevará a un estado de conciencia Superior en donde podrá comprender la perfección última de la vida que es el amor puro por Dios.
“No se puede esperar nada bueno de una persona que corre tras la droga, el sexo, el dinero y otros placeres egoístas.”
“Cuando estos cuatro principios están ausentes, la sociedad se derrumba y entra en estado de caos.”